Elaborado por Boligán

miércoles, 16 de junio de 2010

El año de Hidalgo

VERACRUZ LISTO PARA GANAR EL FUTURO

(Texto publicado por Fidel Herrera Beltrán, Gobernador de Veracruz, el 31 de marzo de 2010 en El Sol de México)

En la recta final del gobierno no habrá el ignominioso año de Hidalgo, ni será tampoco un año de irresponsabilidad, abuso o de desviación de recursos.

Por el contrario, el compromiso es -como reza el dicho popular- que haya cuentas claras, amistades largas, profundas y fieles.

Se trata, también, de que se haga lo mismo en todos los niveles de gobierno; de que los alcaldes puedan rendir cuentas de la misma manera en que se ha comprometido esta administración.

Unidos, los gobiernos estatal y municipales seguiremos creciendo ante las adversidades.

Sin embargo, Veracruz exige imparcialidad, proporcionalidad y equidad de recursos para consolidar el desarrollo y la creación de empleos; para combatir la pobreza y marginación, a través de la construcción de infraestructura y de programas sociales e inversiones; para generar riqueza con inversiones y puestos de ocupación.

En la conmemoración del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, en el cumplimiento del deber y el ejercicio ético, responsable, de la administración del patrimonio común de los veracruzanos, queremos que haya un año de Juárez, un año de Morelos, y también un año de los veracruzanos.

Para el ciudadano que paga sus impuestos no existe diferencia entre quién debe proveer el servicio de limpia o el de seguridad; las buenas vialidades corrigiendo baches, hoyos; las obras de protección y cuidado del entorno, de la provisión del agua, de las tareas de reforestación.

Simplemente sabe que es el gobierno, como tal, el que tiene la obligación de proveer, independientemente del fondo o del programa.

Por ejemplo, a través de la bursatilización, del programa de peso a peso y de otras transferencias y subsidios el gobierno de Veracruz, incluso en condiciones difíciles de la economía mundial, hemos dado el impulso a las actividades de la pertenencia, que llenan de vitalidad al turismo, y a la educación.

El compromiso es tener cuentas claras.

Para predicar con el ejemplo, necesitamos hacer las cosas correctamente.

Para ello necesitamos los elementos del conocimiento y la capacitación.

El federalismo es una vía que, desafortunadamente para las entidades federativas, se ha excedido en su visión centralizada contraponiéndose a los equilibrios que deben darse entre los niveles de gobierno en el marco del pacto federal, para el desarrollo político, económico y social de los estados del país.

En esos y otros aspectos los gobiernos de los estados pueden contribuir: de lo que se trata es de ponernos de acuerdo en objetivos comunes para ir más allá y que no se quede sólo en el traspaso de funciones sino que se materialice verdaderamente en la transferencia de recursos.

Se requiere de un federalismo más cercano a las prioridades regionales, al desarrollo de infraestructura, a las necesidades sociales, que se amplíen las posibilidades de un desarrollo humano más justo para la población que se encuentra en situación de pobreza alimentaria, patrimonial y de capacidades.

Por eso Veracruz exige imparcialidad, proporcionalidad y equidad en los recursos federales que nos permiten que consolidemos el desarrollo y la creación de empleos, que logremos, a través de rellenos sanitarios, programas de vacunación y programas alimentarios, el combate a la pobreza y a la marginación, generando riquezas con inversiones y puestos de ocupación.

Recursos que estimulen esa extraordinaria generosidad de un Veracruz que durante 25 años estuvo unido a la curva de la desindustrialización; que estuvo asociado a la quiebra de los ranchos ganaderos por la crisis del Fobaproa, situaciones que obligaron a miles, a cientos de miles de sus hijos trasladarse a la frontera con Estados Unidos y a otros países a buscar el ingreso.

Ahora, en esta etapa del crecimiento anticíclico de la economía veracruzana, hemos creado puestos de ocupación mientras lamentablemente en otras partes del país pierden puestos de trabajo.

Ahora, esta situación ha permitido que un éxodo inverso - la reinserción de 15 mil veracruzanos que habían emigrado y que vuelven a su estado para convivir con sus familias- sea una realidad con el arranque del puente aéreo que durará varios meses para trasladar a veracruzanos, sus hijos y sus familias a vivir y a progresar en Veracruz.

A los que vienen de Ciudad Juárez, Reynosa, Laredo, Matamoros, Tijuana, agobiados por la crisis de la economía que lamentablemente golpea a los Estados Unidos y a las fronteras, y más gravemente por la crisis de la seguridad, Veracruz los recibe con los brazos abiertos.

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