Elaborado por Boligán

martes, 15 de junio de 2010

Llamados fuertes

GORDOS, IGNORANTES Y MARIGUANOS

(Extracto del texto publicado por Alejandro Gertz Manero, Diputado federal de Convergencia, el 12 de mayo de 2010 en El Universal)

El título de este artículo podría parecer muy impactante, sin embargo refleja con toda objetividad la realidad que impera para nuestros niños y jóvenes del país en cuanto a políticas públicas para esos sectores de la población.

Los datos duros e irrebatibles sobre los niveles de ignorancia que ha permitido y promovido el sistema educativo nacional nos llevan a los últimos lugares en la clasificación mundial en ciencias, lectura y matemáticas.

Todo lo anterior ocurre a pesar del gasto público en materia educativa, que es de enorme cuantía pero de ínfimos resultados, mientras el doble lenguaje prevalece en el ámbito magisterial, en el cual se privilegian las estructuras más corruptas de manipulación electoral y de control político sobre cualquier prioridad en la defensa de la capacitación y el apoyo al magisterio y a la calidad educativa.

También frente a una verdadera pandemia de obesidad, que coloca a los niños mexicanos en uno de los más altos niveles de gordura en el mundo, todas las propuestas oficiales han sido inútiles, al igual que los controles inoperantes que supuestamente han pretendido establecer para salvar a las nuevas generaciones de esta gordura malsana que invade a la niñez gracias a la comida chatarra que se expende en las cooperativas escolares y en el ambulantaje que rodea a las escuelas, mientras la fuerza de quienes producen y venden esos desechos alimenticios parece estar muy por encima de cualquier acción de rescate, en tanto el consumo de aguas negras endulzadas, que dañan y engordan a todo mundo, crece a tal grado, que México está disputando el primer lugar de consumo per cápita en bebidas endulzadas y carbonatadas que son tan negativas para la salud.

Por lo que toca a los parámetros mínimos en educación física y ejercicio cotidiano, observar un lamentable espectáculo legislativo cuyo intento por normar esas materias acabó convertido en una burla y en un fracaso, refrendando así la inexistencia de cualquier política pública mínimamente validada para rescatar a nuestra niñez de la inmovilidad y la pasividad que son tan dañinas a la salud.

En lo referente al consumo de drogas, cada día es más evidente que el asedio del narcomenudeo no sólo se ubica en las instituciones de educación media y superior, sino que ya está cercando en forma despiadada las escuelas primarias de todo el país, donde los policías de todas las advocaciones, o se hacen tontos o se hallan metidos en ese tráfico, mientras las “tienditas” alrededor de las escuelas venden la droga que está enrolando a miles de niños y jóvenes a un proceso destructivo que los llevará necesariamente a su degradación, a la delincuencia y a la criminalidad.

En este contexto tan brutal hay voces irresponsables que proponen “legalizar” la mariguana, ignorando que en nuestras leyes penales el uso de las drogas para consumo individual no está penalizado; luego entonces lo que estos promotores proponen es que ya se siembre, se almacene y se comercie legítimamente la mariguana en todo el país, para que así millones de niños y jóvenes de nuestro país vean estas drogas como un producto más de diversión y de esparcimiento, mientras las autoridades permiten que los antros donde se embriagan y se drogan puedan estar abiertos “legalmente” hasta la madrugada, e ilegalmente a todas horas.

Si todo lo descrito no lo ve la autoridad como una verdadera “política pública de destrucción de la juventud y la niñez”; y también de promoción mercenaria descarada y cínica de cualquier producto o conducta que vaya en contra de nuestras nuevas generaciones, entonces lo que tenemos en frente y estamos viviendo es un nivel de irresponsabilidad oficial que no tiene paralelo.


LAS GRANDES PENDEJADAS…

(Extracto del texto publicado por Alejandro Gertz Manero, Diputado federal de Convergencia, el 26 de mayo de 2010 en El Universal)

Se le atribuye al general Obregón una frase verdaderamente genial que decía que: “en política no hay más que una gran pendejada, las demás son pura consecuencia”.

La estúpida corrupción ancestral y el doble juego del gobierno como dueño del monopolio de la justicia y de la injusticia, de la seguridad y de la inseguridad, de la corrupción y de la impunidad, nos ha llevado al fortalecimiento de un poder paralelo delictivo, cuyo frankenstein ya se devoró a sus creadores y ahora aniquila a la población mediante el incremento desmesurado de los índices delincuenciales, de la violencia más brutal de que se tenga noticia y del amago a toda la vida comunitaria mediante extorsiones, secuestros y el dominio de la delincuencia sobre la vida económica en todo el país, sin que nadie desde el poder público atine a encontrar una solución mínimamente razonable a sus propios desatinos.

Ahora la pregunta sería si los mexicanos, que somos tan hábiles para hacer frases y ser burlones, dominando con maestría el arte de “hacernos pendejos”, tendremos la capacidad también de ser autocríticos y medianamente inteligentes para entender el daño catastrófico en el que estamos inmersos y la necesidad de recuperar un mínimo de congruencia y de patriotismo, antes de que nuestros próceres acaben de liquidarnos.

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DOS TEXTOS DEL MISMO AUTOR. TIENEN EN COMÚN EL USO DE LA ALTISONANCIA PARA EVIDENCIAR SITUACIONES QUE, DESDE EL PUNTO DE VISTA DE QUIEN LOS ESCRIBE, DEBEN COMBATIRSE. ¿LLAMAN A LA REFLEXIÓN LOS ARGUMENTOS QUE CONFORMAN AMBOS TEXTOS? ¿QUÉ EFECTO CAUSAN LAS PALABRAS IMPACTANTES? ¿PODRÍAN CRITICARSE LAS POLÍTICAS DEL GOBIERNO EN TURNO SIN RECURRIR A ELLAS? ¿TENDRÍAN EL MISMO EFECTO LOS ENUNCIADOS SI SE OMITEN? ¿SE TRATA DE UN RECLAMO? ¿CUÁL ES EL LLAMADO IMPLÍCITO EN EL TEXTO?

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